Se conoce los secretos del expediente de la FIFA

 

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Hace cuatro días se empezaron a agrietar los cimientos de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (Fifa), una de las organizaciones más poderosas e intocables del mundo, queobtiene ganancias superiores a los 1.500 millones de dólares al año y que asocia a más países que las Naciones Unidas. (Lea también: El capítulo de los empresarios corruptos relacionados con la Fifa)

Por solicitud del juez estadounidense Raymond J. Dearie, la Policía federal de Zúrich (Suiza) capturó a siete de nueve altos dirigentes acusados, por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, de montar una empresa de crimen organizado alrededor del fútbol que se apropió de más de 150 millones de dólares en los últimos 20 años.

A mitad de semana, la fiscal estadounidense Loretta Lynch reveló que los poderosos dirigentes aumentaron sus fortunas a través de sobornos que cobraban por acciones corruptas que iban desde la entrega de contratos comerciales hasta la designación de sedes para torneos, incluida la Copa Mundo en Sudáfrica, Rusia y Catar.

El entramado judicial se sustenta en grabaciones, rastreos electrónicos y testimonios de cómplices confesos, como Charles ‘Chuck’ Blazer, ex hombre fuerte de la Confederación Norteamericana, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (Concacaf). (Lea: Caso Fifa: cinco pagos tienen bajo la lupa al fútbol colombiano)

Este último habría accedido a grabar secretamente a varios sindicados hablando de las estrategias financieras para ocultar las comisiones ilegales, que incluyen la apertura de cuentas bancarias en el banco HSBC de Hong Kong. Allí fue a parar parte de los 10 millones de dólares de fondos estatales con los que Sudáfrica aseguró la sede del Mundial 2010.

Otro insumo clave en la investigación fue el trabajo que adelantó el exfiscal neoyorquino, de origen hispano, Michael J. García.

La Fifa lo contrató para investigar supuestos sobornos para asignarle a Catar la sede del Mundial del 2022. García hizo un informe que la Fifa editó y que, se cree, el exfiscal compartió con el jefe de su esposa, Liana, agente del FBI experta en investigaciones financieras en Wall Street.

De hecho, los seis indictments abiertos hasta ahora detallan que para mover los sobornos se usaron corredores de bolsa de la prestigiosa firma Merrill Lynch.

Jugadas ‘maestras’

El acusado Nicolás Leoz, expresidente de la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol), incluso contrató a un asesor de inversiones registrado ante la Securities and Exchange Commission (SEC), oficina federal que vigila las transacciones bursátiles y electrónicas en Estados Unidos.

El comisionista, contratado en el 2012, se encargó de manejarle al señor Leoz un portafolio superior a los 40 millones de dólares que incluye inversiones en todo el mundo”, dice una fuente federal. Tras conocer su orden de arresto con fines de extradición, el viejo dirigente paraguayo se internó en la Clínica Migone, en Asunción.El sanatorio hace parte de sus propiedades en el mundo, incluida Colombia, país del que también es ciudadano.

Las maniobras para ocultar el dinero que giraron empresarios y gobiernos para obtener favores de la Fifa incluyeron trampas fiscales.

Por ejemplo, para borrar el rastro de su enriquecimiento ilícito, el uruguayo Eugenio Figueredo, expresidente de la Conmebol y exvicepresidente de la Fifa, decidió alterar sus declaraciones de renta en Estados Unidos, donde tiene ciudadanía.

Mientras exigía devoluciones de impuestos, ocultaba en cuentas en el exterior parte de la tajada que se comprometió a pagar la empresa Datisa a cambio de la comercialización y transmisión de cuatro ediciones de la Copa América, una de ellas bautizada como Copa Centenario.

“Ese no es el único delito federal que cometió el señor Figueredo.También mintió y falsificó documentación para obtener su ciudadanía americana. Además, ocultó ser dirigente deportivo, dijo trabajar como vendedor en la firma Sunburst Decorative Rock, en California, y alegó demencia para evadir los exámenes de naturalización”, dijo la fuente federal.

Siguiendo un patrón criminal idéntico, ‘Chuck’ Blazer admitió haber creado una empresa de fachada, Sportvertising Inc., para que desde Uruguay se le girara su tajada por la entrega pactada de los derechos de transmisión y publicidad de la Copa de Oro que organiza la Concacaf. El ejecutivo firmó un contrato ficticio cuando un banco le preguntó por el origen de los fondos.

Cuentas y mansiones

Pero otros dirigentes corruptos tomaron un camino más ostentoso para lavar los dineros que incluso les llegaban en maletas y escondían en cajillas de seguridad.

Se dedicaron a comprar palacetes. Entre ellos está el recién capturado Jeffrey Webb, vicepresidente de la Fifa y presidente de la Concacaf. Su casa, ubicada en Loganville, Georgia, está tasada en un millón de dólares: tiene cancha de fútbol, piscina y extensos jardines.

El dirigente también registra una docena de bienes –que controlaba a través de la empresa Kosson Properties Limited–, que incluyen un apartamento con vista a la bahía de Biscayne, en Miami. Esa firma fue abierta por su asesor británico Costas Takkas, también capturado.

Y todo indica que el millón de dólares que pidió Rafael Esquivel, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, por los derechos de transmisión de la Copa América que se jugó en su país en el 2007 terminó convertido en lujosas propiedades en Isla Margarita (Venezuela) y en Miami (Florida). Esquivel tiene tarjeta de residente y propiedades en Estados Unidos, y sus adquisiciones coinciden con la solicitud de sobornos a la empresa Traffic, que transmitió ese torneo. En la investigación en su contra consta que, en el 2011, pidió 700.000 dólares adicionales a la misma empresa, por el éxito comercial que tuvo la copa en su país. (Lea: Por escándalo de corrupción, la ONU revisará sus vínculos con la Fifa)

Otro de los acusados es el exvicepresidente de la Fifa y expresidente de la Concacaf Jack Warner. Oriundo de Trinidad y Tobago, Warner se dio el lujo, hace dos días, de desembolsar 1.000 millones de pesos (400.000 dólares) de fianza para que autoridades de su país lo dejaran saltar de la cárcel a una clínica.

Warner controlaba numerosas cuentas bancarias personales en donde consignó dinero de la

Concacaf. El indictment asegura que los sobornos que recibió terminaron en un lujoso condominio

que está a nombre de familiares del dirigente y cuyos pagos salieron de la Concacaf.

Warner, al igual que Eduardo Li, de la Federación de Fútbol de Costa Rica, y Julio Rocha, su homólogo en Nicaragua, están acusados de exigir pagos ilegales a cambio de que la firma Traffic se quedara con los jugosos contratos de transmisión y comercialización de torneos en sus países de origen. (Además:Por fraudes en la Fifa, la Mutual pedirá anular la sanción de Suárez)

La investigación no termina con estos dirigentes, que afrontan penas de hasta 20 años de cárcel. Hay otros 25 a punto de ser judicializados por las mismas conductas –fraude, extorsión y blanqueo de capitales–, y entre ellos hay más dirigentes suramericanos, pero también de Europa, Asia y África.

En este último capítulo, y con ayuda de autoridades europeas, se quiere establecer qué funcionarios pagaron 10 millones de dólares para que el Mundial del 2010 se quedara en Sudáfrica y qué dirigentes recibieron ese dinero. También se busca determinar si las presidencias de las federaciones de la Conmebol, entre ellas la de Colombia, obtuvieron los pagos que aparecen denunciados en el expediente.

Facturas, correos y faxes hacen parte de la evidencia que promete que a este escándalo aún le falta un segundo tiempo en el que entrarán a jugar intereses políticos. De hecho, el presidente ruso, Vladimir Putin, atribuyó el escándalo al interés de varios países de quitarle el Mundial del 2018.

Inglaterra y Francia, aliados políticos y militares de Estados Unidos, se alinearon con este y aunque el viernes no lograron frenar la reelección de Joseph Blatter, presidente por quinta vez de la Fifa, mantienen bajo presión a la tambaleante cúpula que continúa controlando el fútbol del mundo.

 

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